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domingo, 24 de junio de 2018

Sobrepoblación


El crecimiento desordenado del país, la deforestación, el no cumplimiento de las leyes y principalmente la inconsciencia de las personas son algunos factores que inciden en el deterioro de la fauna y la flora del país. 
El alto consumo de leña también ha contribuido a incrementar las tasas de deforestación y la pérdida de germoplasma. En la región centroamericana, unos 16.5 millones de personas, según estimaciones, dependen de la leña para preparar sus alimentos (ANAM, 1998). En Panamá, ya existen lugares en la vertiente del Pacífico donde es muy difícil conseguir la leña. Uno de los ecosistemas más presionados para la obtención de leña y carbón para cocinar son los manglares, según estimaciones realizadas por Arcia y colaboradores (ANAM, 1998), unas 2,8 millones de unidades de astillas de leña y otros 118,200 sacos de carbón eran producidos en las provincias de Chiriquí, Azuero, Chame y Capira por agricultores de subsistencia.
La apertura de caminos y carreteras ha promovido la colonización mal orientada de las selvas tropicales, incrementando en forma desproporcionada las tasas de deforestación por parte de colonos ávidos de tierras para la ganadería. En muchos casos, esto contó con la complacencia de créditos locales cuyos fondos provenían de instituciones financieras internacionales. Los grandes proyectos de ingeniería también han tenido un fuerte impacto sobre los procesos ecológicos de los ecosistemas, las especies de plantas y sus variedades. Desde la construcción misma del Canal de Panamá, la construcción de centrales hidroeléctricas, el desarrollo de autopistas y carreteras, así como la construcción de puertos y parques industriales han sido procesos que también han contribuido, a través de los años, a disminuir la riqueza natural del país.

La degradación de los hábitats costero marino obedece a diversos elementos de presión. En el caso de la Bahía de Panamá, por ejemplo, se puede mencionar la contaminación por descargas de desechos sólidos domésticos e industriales de las áreas urbanas, el drenaje de residuos agrícolas, derrames de petróleo y de otras sustancias debido a accidentes ocasionados por actividades inherentes al funcionamiento del Canal de Panamá. En Bahía Las Minas, Colón, la actividad petrolera con su constante carga, descarga y lavado de tanques ha ocasionado importantes derrames de petróleo con serias consecuencias para los manglares aledaños y la fauna marina asociada de la región















Perdida del Hábitat
  
La pérdida de hábitat en el arco seco del Istmo de Panamá va en constante aumento, Coclé no escapa a esta realidad y el pueblo de Natá es uno de los sitios más afectados en la ya mencionada provincia. En Natá la pérdida de hábitat es el principal responsable de alteraciones ecosistémicas que afectan a una gran cantidad de especies, entre las que nos incluimos como tal. Una de las más importantes causas de perdida de hábitat y alteraciones ecosistémicas que podemos mencionar, es el efecto antropogénico que tiene la población humana sobre dicho territorio; este efecto se manifiesta en forma de eventos que aportan a la problemática ambiental planteada. Entre los eventos que podemos mencionar están: la desforestación causada para la adquisición de tierras y utilización como zonas de cultivos, potreros para la ganadería y construcción de urbanizaciones. Las alteraciones ecosistémicas se ven de forma constante influenciadas por eventos antropogénicos en zonas de cultivo; entre los que destacan los de caña de azúcar que juegan un papel importante a la hora de determinar la presencia de ofidios en el poblado, considerando que siendo un cultivo de uso comercial este presenta etapas (siembra, crecimiento y cosecha) que sirven como hábitat momentáneos para las serpientes (Añino, 2013). El arroz por su forma de manejo también propina variaciones ecosistémicas y al igual que en otros cultivos se utilizan pesticidas y fertilizantes que producen daño al ambiente. Natá tiene una superficie de 173,9km 2; más del 80% presenta modificaciones realizadas por la población que actualmente asciende a 6003 habitantes (Censo, 2010). La población de este corregimiento no muestra un crecimiento exponencial por lo que deducimos que el principal factor que aporta a los eventos antropogénicos negativos al ambiente son las malas prácticas agrícolas y la mala utilización de los recursos naturales.
PDF: PÉRDIDA DE HÁBITAT Y ALTERACIONES ECOSISTÉMICAS CAUSADAS POR EVENTOS ANTROPOGÉNICOS EN NATÁ, PROVINCIA DE COCLÉ, PANAMÁ.



sábado, 23 de junio de 2018

EFECTO DEL CAMBIO CLIMATICO


El Cambio Climático
El calentamiento global afecta a casi la mitad de los mamíferos terrestres y pone en peligro a un cuarto de las aves, bastante más de lo que se pensaba hasta ahora, según un estudio.

Los primates y los elefantes se encuentran entre las especies más afectadas, principalmente porque se reproducen despacio y se adaptan lentamente a los cambios medioambientales rápidos, señala este estudio publicado en la revista Nature Climate Change.

Según la investigación, coproducida por la Universidad de Queensland (Australia), los daños ya son palpables para “un gran número” de especies.

“El impacto del cambio climático en los mamíferos y los animales está actualmente subestimado”, afirman los investigadores, que han utilizado datos de 136 estudios sobre 120 especies de mamíferos y 569 especies de pájaros.

Los científicos han analizado principalmente las curvas demográficas, las tasas de reproducción, las zonas geográficas y las evoluciones climáticas, extendiendo sus conclusiones a las especies consideradas amenazadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. De las 873 especies de mamíferos de la lista, 414 (47%) responden “de manera negativa” a la evolución del calentamiento global. Para los pájaros, la proporción es del 23.4% (298 especies).

El cambio climático puede afectar a los animales limitando su acceso al agua o a la comida, propagando así enfermedades o reduciendo los hábitats.

Efectos de la Deforestación


La deforestación o tala de árboles es un proceso provocado generalmente por la acción humana, en el que se destruye la superficie forestal. Está directamente causada por la acción del hombre sobre la naturaleza, principalmente debido a las talas o quemas realizadas por la industria maderera, así como por la obtención de suelo para la agricultura, minería y ganadería.
Talar árboles sin una eficiente reforestación resulta en un serio daño al hábitat, en pérdida de biodiversidad y en aridez. Tiene un impacto adverso en la fijación de dióxido de carbono (CO2). Las regiones deforestadas tienden a una erosión del suelo y frecuentemente se degradan a tierras no productivas.
Entre los factores que llevan a la deforestación en gran escala se cuentan: el descuido e ignorancia del valor intrínseco, la falta de valor atribuido, el manejo poco responsable de la forestación y leyes medioambientales deficientes.
En muchos países la deforestación causa extinción de especies, cambios en las condiciones climáticas, desertificación y desplazamiento de poblaciones indígenas.

 

La deforestación afecta el  ambiente y ocasiona las siguientes consecuencias:

1. Extinción de especies de la flora y fauna silvestre.                         
2. Alteración del clima.
3. Extinción de corrientes de agua.
4. Erosión de suelos y pérdida de fertilidad.             
5. Sedimentación de cauces.
6. Sequías.
7. Inundaciones.
8. Destrucción del paisaje natural.





Panamá ha perdido el 55% de sus manglares desde 1969

La explotación de este recurso natural lo mantiene en peligro. Según datos de la FAO, hasta 2005 se habían perdido 80 mil hectáreas de ellos

Los humedales son hábitat de una diversidad de animales, entre otras, aves nativas y migratorias.


Ante la destrucción que están sufriendo los manglares de Panamá por las actividades de los seres humanos y la importancia que éstos representan para el medio ambiente, el Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) convocó a un grupo de activistas y expertos nacionales y extranjeros para analizar la situación actual de estos recursos, los posibles impactos que podrían ocasionar la falta de ellos y lo que se puede hacer para mitigar sus efectos.
Esto se dio a conocer durante el seminario taller: ‘Humedales de Panamá: su importancia, la valoración económica de sus servicios para el desarrollo comunitario y su gobernanza’, organizado por el CIAM y la red Panamanglar. El evento contó con la participación de la socióloga Lourdes Lozana, los abogados del CIAM Luisa Araúz y Antonio Chang, los biólogos Yehudi Rodríguez, Marian Trejos y el mexicano José Luis Andrade; así como también del geógrafo Gustavo Cárdenas, la directora de la Escuela Básica General del Espavé de Chame y promotora del proyecto ‘Guardianes de los Manglares de Chame’, Carmen Aparicio, y de la dirigente ambiental Reyna Rodríguez como expositores.
En su disertación, el doctor Andrade destacó que los problemas que se están dando actualmente en estos ecosistemas se deben a la explotación de los recursos que proporcionan y es un hecho que no solo se le puede atribuir a una sola persona, sino que es responsabilidad de todos (sociedad en general).
Agrega que, según el estudio de Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (2001), en los últimos 50 años, el hombre ha transformado los manglares más rápido y extensivamente que en ningún otro período de tiempo comparable de la historia humana, en gran parte por resolver rápidamente las demandas crecientes de alimento, agua dulce, madera, fibra y combustible. Esto ha generado una pérdida considerable y en gran medida irreversible de la diversidad de la vida sobre la Tierra. ‘Realmente la situación de los ecosistemas naturales, de los manglares, es muy grave. Todos están bajo presiones humanas. Necesitamos comer y nos gusta bien. No podemos decir que no es culpa de nosotros porque lo es’, afirmó el biólogo mexicano.
En cuanto a la cobertura de manglares en Panamá, la bióloga Yehudi Rodríguez resaltó que, según datos de la FAO, éstos han sufrido un descenso muy drástico en los últimos 38 años. ‘Un 55% de los bosques de manglar de Panamá han sido destruidos desde 1969 hasta 2007. Solo entre 1980 y 2005 se perdieron 80 mil hectáreas’, indicó Rodríguez.
Destaca que esto se debe en gran parte a que los están convirtiendo en zonas altamente pobladas y a la tala indiscriminada, lo cual trae como consecuencia un desequilibrio ecológico que por mínimo que sea, su precio es alto. ‘Su rol en la estabilización de la franja costera es vital, y aunque no se debe negar los otros beneficios que brindan, considerar únicamente su valor como protector de la línea costera debe ser suficiente para su conservación’, afirmó.
‘El valor de los humedales de Panamá y su biodiversidad se puede resaltar, pero hay especies que se están extinguiendo’.
Aunado a esto, la abogada ambientalista Luisa Araúz agregó que la destrucción de este ecosistema también está provocando el desplazamiento forzado de millones de personas que habitan en zonas cercanas a las costas y según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es una falta a los derechos humanos.
Respecto a las formas como se pueden recuperar esas zonas y mitigar los efectos del clima por la falta de los bosques de manglares, la socióloga Lourdes Lozana dijo que una alternativa es la reforestación y el uso sostenible del recurso.Igualmente, Andrade sugirió denunciar los hechos ante las autoridades y buscar el apoyo y orientación de organismos ambientalistas como CIAM.